El dopaje es uno de los principales problemas que existen dentro de los denominados deportes tradicionales, sin embargo, ¿se utilizan sustancias prohibidas dentro del mundo de los esports?. En principio, solo se conoce un único caso reconocido, el del jugador “Semphis” cuando jugaba para Cloud9.

Los eSports son un sector, que si bien ahora mismo está en pleno auge tanto a nivel económico como a nivel de aceptación social, todavía tiene un largo recorrido hasta poder asentarse y consolidarse.

Aspectos tan importantes como los de la regulación, que afectan directamente a la situación legal de los esports, como acabamos de publicar en nuestra web, todavía están en el tintero.



Pero más allá de aspectos legales, están los resultados deportivos, que cada vez son más importantes para los jugadores y equipos. Estos resultados, afectan directamente a los ingresos tanto a corto como a largo plazo, ya que los futuros patrocinadores dependerán de los mismos.

Y ahí, es donde precisamente puede entrar el consumo de sustancias prohibidas que “ayuden” a la consecución de esos objetivos.

Si hacemos un breve repaso de los casos más sonados dentro de los deportes tradicionales, nos encontramos con situaciones como las siguientes:

  • Lance Armstrong, 7 veces campeón del Tour de Francia, admitió una vez retirado, haberse dopado con sustancias como EPO o cortisona.

  • María Sharapova, ganadora de 4 Grand Slam, fue suspendida por el Tribunal Internacional de Tenis (ITF), a 24 meses de sanción, aunque finalmente el Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS) lo fijó en 15 meses, después de reconocer haber consumido con asiduidad meldonium.

Estos dos casos, son algunos de los muchos que hay en la historia del deporte tradicional, por lo que la incertidumbre ha saltado al mundo de los esports.

Un único caso de dopaje en los esports

Muchos se podrán preguntar, para qué necesitan los jugadores profesionales de deportes electrónicos consumir sustancias dopantes, si no requieren realizar grandes esfuerzo físico.

Sin embargo, a lo mejor en lo que no han reparado, es que, a pesar de no realizar un gran esfuerzo físico, realizan un enorme esfuerzo mental que requiere de una prolongada concentración.

Y es aquí donde está el quid de la cuestión.

Hace tres años, durante una entrevista, el jugador Kory “Semphis” Friesen, que por aquel entonces jugaba para Cloud9, admitió que su equipo había consumido Adderall.

Para los que no lo sepan, esta sustancia, se utiliza en el tratamiento del trastorno de déficit de atención. De esta manera, se aumenta en gran medida la concentración y aporta una clara ventaja frente a sus posibles rivales.

El jugador canadiense, parte del roster de Counter Strike, reconoció haber consumido este fármaco para mejorar su rendimiento en los Electronic Sports World Cup 2015.

Ante estas acusaciones, tanto el equipo de Cloud9 como el resto de sus compañeros, negaron rotundamente las declaraciones de “Semphis”, sin embargo la alarma ya había saltado.

La ESL, intervino rápidamente, anunciando una serie de normas específicas para sus competiciones. La compañía utilizó el listado de sustancias prohibidas por WADA, la Agencia Mundial Antidopaje.

Esta lista de sustancias prohibidas que utilizó la ESL, es la misma que se utiliza para los deportes tradicionales.

Este caso público de consumo de sustancias de dopaje, parece haber ayudado al mundo de los esports a frenar el doping.

Sin embargo, a medida que este sector se vaya asentando y requiera de unos mejores resultados para asegurar las carreras de los jugadores o la supervivencia de los equipos, veremos a ver si este tipo de prácticas no vuelven a salir a la luz.

Por el bien de los esports, así como por el bien de los deportes tradicionales, esperemos que no ocurra y que únicamente esos resultados se consigan con esfuerzo, dedicación y trabajo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor deja tu comentario
Por favor deja tu nombre