2018 no está siendo un buen año fiscal para las empresas del sector. Ayer vio la luz un reportaje de Bloomber el cual mostraba como titanes de la industria están en caída libre, y parece que sin frenos. La primera y más sonada es EA, que desde su nefasta promoción de Battlefield V, en julio, ha bajado el precio de sus acciones un 44%. No es la única, Take Two se suma a esta lista perdiendo desde noviembre 28% del valor de sus acciones. Otra compañía afectada es Activision-Blizzard cuya acción ha depreciado casi un 50% desde su malogrado anuncio de Diablo Immortals en octubre.

A pesar de salir casi a diario noticias sobre los récords batidos por los videojuegos, los cuales cada vez cuentan con más adeptos y parecen estar en más lugares de la vida diaria; hay otra realidad. Ésta está alejada de la agenda de la prensa de videojuegos; que parece en ocasiones estar centrada en generar clickbait que les posicione en los buscadores, y en quedar bien con las desarrolladoras, que olvidan lo primordial.

Es bastante preocupante que los principales actores de esta industria estén perdiendo el apoyo de sus inversores, y lo que es más importante de sus fans. Si analizamos las fechas de las perdidas de las tres compañías en cuestión vemos lo siguiente.



EA cae tras el fiasco que ha supuesto Battlefield V para sus accionistas, con el cual querían repetir el éxito en ventas que fue su anterior entrega. Sin embargo una mala gestión de la comunicación acabó antagonizando a la comunidad. No sólo por Battlefield V cojea EA, también recientemente retiró las lootboxes del mercado Belga, dando su brazo a torcer en la disputa que mantenía con el ejecutivo del país. Ésto puede sentar precedente y más países se pueden acabar sumando a Bélgica prohibiéndolas, lo que acabaría con la gallina de los huevos de oro que es Fifa Ultimate Team.

El caso de Take Two es más extraño, la empresa es la distribuidora de Rockstar, empresa que firma el exitoso Red Dead Redemption 2, juego que logró vender 23 millones de copias. A pesar de esto NBA 2k19 no está funcionando como años anteriores y la comunidad está muy quemada con el sistema de economía cada vez más predatario, que año tras año se implementa más en el título. Otro punto es que GTA Online, otra gallina de los huevos de oro, parece estar decreciendo en volumen de ingresos, algo normal, el juego ya tiene más de 5 años, y ha salido Red Dead Redemptio 2, que ha absorbido parte de su base de jugadores. Red Dead tiene sus problemas, y parece no ser capaz de arrancar su online.

Activison-Blizzard anunció un Diablo para móvil en la Blizzcom, este juego pareció no gustar a sus seguidores, y Diablo Immortals acabó siendo el juego con el trailer peor valorado de la editora. A esto se sumó que el mes pasado Activision y Bungie separaron sus caminos, quedándose esta última con Destiny. La ruptura se debió a no alcanzar Bungie los resultados esperados con Destiny, y a las intromisiones en el desarrollo por parte de Activision. La noticia no fue avisada con suficiente antelación a los accionistas, muchos se enteraron por la prensa, por lo que muchos demandaron a Activision por mala praxis.

La caída también puede ser debida al modelo de monetización que se ha impuesto en los últimos tiempos en el videojuego. Las microtransacciones pueden lograr grandes cifras de ingresos, como demuestran los grandes picos de estas compañías, que corresponden con el boom de las microtransacciones. Éstas podrían haber generado una burbuja.

A la larga si son usadas de una manera muy agresiva acaban quemando a los jugadores que abandonan los títulos. Ésto puede estar tras el fracaso de títulos como Destiny 2, Star Wars Battlefron 2 o NBA 2k19, los cuales pagaron por sus políticas de monetización. No gusta seguir el modelo de un free to play en un triple A de precio completo. La repetición de la fórmula lleva a un mayor recelo de la comunidad a consumir videojuegos.

Otras empresas como ubisoft, Capcom, Square Enix o Tencent han acumulado caidasa partir del segundo semestre, tras picos de ganancia similares.

No todo es culpa del sector, parece que estamos acercándonos a un ciclo económico que amenaza con una desaceleración económica, cuando no con crisis y recesión. En la crisis de 2006 se observó un desplome similar, no tan exagerado aunque incluso mayor proporcionalmente en algunos casos, por lo que podría estar repitiéndose la situación.

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